La criminalística y las ciencias forenses enfrentan el constante desafío de desarrollar herramientas más efectivas y accesibles para resolver casos complejos. En Argentina, donde los casos de abuso sexual han aumentado significativamente, surge la necesidad de tecnologías que ofrezcan precisión y robustez en la identificación de evidencias críticas. En vista de esta problemática, un grupo de investigadoras multidisciplinarias ha propuesta la creación de un kit de inmunofluorescencia capaz de detectar células espermáticas humanas con alta especificidad. Este desarrollo promete ser un punto de inflexión en los análisis forenses relacionados con delitos sexuales.
Las Licenciadas en Criminalística Florencia Romero, Silvina Samudio y Gloria Valdez, con una destacada trayectoria en el ámbito forense, decidieron ampliar sus horizontes profesionales especializándose en biotecnología. Para ello, comenzaron la Tecnicatura Superior en Química y Biotecnología, una formación que incluye como requisito el desarrollo de un proyecto biotecnológico. Aprovechando su experiencia previa en criminalística y los conocimientos adquiridos durante la carrera, las licenciadas combinaron ambas disciplinas para dar origen al trabajo que este artículo presenta y destaca.
Actualmente, los laboratorios forenses en Argentina enfrentan varios obstáculos. Las técnicas tradicionales, como la inmunocromatografía, no siempre ofrecen la sensibilidad necesaria para detectar células espermáticas en muestras degradadas o mixtas. Además, los kits importados que utilizan tecnología de inmunofluorescencia suelen ser costosos y de difícil acceso debido a restricciones de importación. Estos factores resaltan la necesidad de innovación con metodologías propias que sean efectivas, accesibles y adaptadas a las realidades del ámbito forense argentino.
Los nanoanticuerpos, también conocidos como Nac, son fragmentos de anticuerpos derivados de camélidos que poseen una estructura simplificada y altamente estable. Estos anticuerpos se generan inmunizando a camélidos como llamas y alpacas con el antígeno de interés, en este caso, la proteína 3 isoforma 1 presente en la cabeza del espermatozoide humano. Posteriormente, se extraen linfocitos B de la sangre de los animales inmunizados para aislar el material genético que codifica los nanoanticuerpos. Mediante técnicas de biotecnología como la PCR y el uso de vectores de clonación, se crean bibliotecas de nanoanticuerpos que son seleccionadas por su alta especificidad y afinidad al antígeno deseado. Esta metodología asegura que los Nac utilizados en el kit sean precisos, confiables y eficaces.
El kit de inmunofluorescencia conceptualizado por este equipo multidisciplinario no solo es una herramienta innovadora para la criminalística, sino también un ejemplo del impacto que puede tener la biotecnología en la búsqueda de justicia.
La capacitación constante, la especialización, la innovación y la investigación científica deben ser pilares en la formación de profesionales de las ciencias forenses.
Aquí puede acceder al trabajo completo.